Cerrando esta semana, la cual fue un vaivén de emociones, creo que debo rescatar lo positivo: ir por ayuda.
Volví nuevamente al llanto, el que llevaba hace mucho contenido... ¿Cómo es que a través de una simple consulta, puedas explotar y sacar afuera todo el dolor que por años llevas guardado? ¿Cómo es que un par de pastillas te hagan sentir mejor y quitar tus deseos de morir?
¿Qué falta para restaurarme, para quitar mi caparazón como dijo el médico?
Lo positivo, como mencioné al principio, es que evité morir, literalmente.
Es un hecho, actualmente no siento mucho por lo que tenga de vivir. En realidad no tengo muchas expectativas por ahora del futuro.
Por cierto, no es un tema que haya pasado hace dos semanas, sino que se arrastra por años. Tan solo es que por mucho tiempo, creí que me la podía solo, que mi fortaleza mental me haría superarlo todo a mi manera. Pues lo cierto es que no. No bastan sólo palabras de aliento, necesito quizás, partir de cero. Partir por quererme, por perdonarme, por creer en mí mismo, por darme una nueva oportunidad.
Si algún día alguien lee esto, ojalá le sirva de esperanza. No estás solo en esto, si necesitas ayuda, estaré acá para leerte, para escucharte.
Quizás queden cosas valiosas aún por las cuales vivir.
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