Muerte interna, resurección idem.
No soy la mitad de la naranja sino que lo soy de forma completa.
Declaración de amor propio, de cuidarse, de valorarse.
De crecer, de atesorar todos los momentos, de haber hecho buenos recuerdos, también malos.
De vivir en paz.
De no esperar nada a cambio.
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